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El agotamiento de fingir que estás bien cuando no lo estás
Lo sabemos todos, aunque no lo digamos en voz alta: el día a día es complicado. Pasamos muchas horas en desplazamientos, y después entramos en entornos laborales muy exigentes. A eso se suma la carga mental de sostener una familia, de darle a los tuyos lo que necesitan en el día a día
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¿Por qué te sientes culpable cada vez que dices que no?
Poner límites es algo que surge en cualquier conversación, seas quien seas. Con la familia, con la amistad, en el trabajo. Nos cuesta tanto priorizarnos, sobre todo en los entornos que no elegimos del todo: la familia con la que nacimos, el equipo con el que trabajamos, las amistades que llevan años acompañándonos.





