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¿Por qué te sientes culpable cada vez que dices que no?
Poner límites es algo que surge en cualquier conversación, seas quien seas. Con la familia, con la amistad, en el trabajo. Nos cuesta tanto priorizarnos, sobre todo en los entornos que no elegimos del todo: la familia con la que nacimos, el equipo con el que trabajamos, las amistades que llevan años acompañándonos.


