Recuperar la motivación poco a poco
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A lo largo de nuestra vida hay momentos en los que sentimos que algo se apaga por dentro. Seguimos cumpliendo con lo que “toca”, mantenemos rutinas y responsabilidades, pero sin ganas, sin ilusión, sin esa energía que antes nos empujaba a avanzar. Aparecen el desánimo, la apatía o la sensación de estar funcionando en piloto automático.
En esos momentos surgen preguntas inevitables: ¿por qué me siento así?, ¿qué me está pasando?, ¿por qué cuesta tanto volver a encontrar el equilibrio? Si te reconoces en estas sensaciones, es importante recordarlo desde el principio: no hay nada mal en ti. Es normal. La motivación no es un estado permanente; es un proceso que fluctúa a lo largo de la vida.
En Cómo te ha ido el día creemos que escucharnos, bajar el ritmo y comprender qué nos ocurre es el primer paso para volver a conectar con las ganas. Recuperar la motivación no es forzarnos ni exigirnos más, sino acompañarnos con respeto y amabilidad.
La motivación no se pierde, se desgasta
Muchas veces pensamos que la motivación desaparece de golpe, pero lo más habitual es que se desgaste poco a poco. El cansancio acumulado, las rutinas exigentes, la presión por hacerlo todo bien, la falta de reconocimiento o la sensación de no llegar a todo van dejando huella.
Por eso, intentar “volver a estar motivadas o motivados” de un día para otro suele generar frustración. La motivación funciona como un músculo: si llevamos tiempo sin usarlo, no se recupera de golpe. Necesita entrenamiento suave, constancia y, sobre todo, mucha comprensión hacia nosotras y nosotros mismos.
Escucharnos para saber qué necesitamos ahora
Antes de plantearnos objetivos o cambios, conviene parar y hacernos una pregunta sencilla pero profunda: ¿cómo estamos ahora mismo? No cómo deberíamos estar, sino cómo estamos de verdad.
A veces la desmotivación aparece porque seguimos persiguiendo metas que ya no encajan con nuestro momento vital. O porque estamos agotadas y agotados y lo que necesitamos no es hacer más, sino hacer menos. Escucharnos implica aceptar ese punto de partida sin juicio.
Preguntarnos qué nos pesa, qué nos ilusionaba antes y ahora no, o qué nos ayudaría a sentirnos un poco mejor —aunque sea solo un 10 %— puede abrir un espacio de claridad. Escucharnos ya es, en sí mismo, un acto de cuidado y de motivación.
Avanzar con pequeños pasos
Uno de los errores más comunes cuando nos sentimos desmotivadas o desmotivados es querer cambiarlo todo de golpe. Esa exigencia suele acabar en abandono y sensación de fracaso.
La motivación se reconstruye con pequeños gestos sostenidos en el tiempo. No necesitamos grandes metas; necesitamos pequeñas victorias. Leer una página, caminar diez minutos, dedicar un rato al silencio, jugar, descansar o simplemente permitirnos no hacer nada productivo.
Lo importante no es la magnitud del paso, sino el hecho de darlo. Cada pequeño avance envía un mensaje a nuestro interior: seguimos en movimiento.
Celebrar los logros cotidianos
Con el paso del tiempo solemos olvidar algo esencial: reconocer nuestros propios logros. Damos por hecho lo que hacemos bien y ponemos el foco únicamente en lo que falta.
Celebrar no es exagerar, es tomar conciencia. Hemos hecho algo por nosotras o nosotros hoy, aunque haya sido pequeño. Terminar una tarea pendiente, poner un límite, salir a tomar el aire, decir que no cuando lo necesitábamos o escucharnos con honestidad también cuenta.
Celebrar estos avances refuerza la confianza y ayuda a que la mente vuelva a asociar acción con bienestar.
El entorno y las personas que nos rodean
La motivación también se ve influida por el entorno. Estar rodeadas y rodeados de personas que apoyan, inspiran y respetan nuestros ritmos facilita el camino. No se trata de buscar positividad constante, sino de vínculos que acompañen sin apagar.
Del mismo modo, conviene observar qué entornos o relaciones drenan más energía de la que aportan. A veces, recuperar la motivación pasa por proteger nuestra energía y poner límites, aunque no siempre resulte sencillo.
Cuidar el cuerpo para sostener la energía
No hay motivación sin energía. Dormir mal, comer deprisa o vivir en tensión constante hace que cualquier intento de ilusión se vuelva cuesta arriba. El autocuidado no es un lujo, es la base sobre la que se sostiene todo lo demás.
Dormir lo suficiente, alimentarnos de forma consciente y mover el cuerpo con suavidad ayuda a recuperar equilibrio. Pequeños rituales diarios —una infusión tranquila, apagar el móvil antes de dormir, escribir cómo nos ha ido el día— devuelven sensación de calma y de control.
Reconectar con la creatividad y el niño o la niña interior
Recuperar la motivación también implica volver a conectar con la parte más creativa, curiosa y auténtica que habita en nosotras y nosotros. Jugar, experimentar, probar sin miedo al resultado.
La creatividad no busca perfección, busca expresión. Permitirse fallar, explorar y disfrutar del proceso ayuda a recuperar la ilusión y el deseo de avanzar.
Cuando aparece el miedo
El miedo suele aparecer cuando estamos a punto de cambiar algo. Cuando surja, recuérdate que es solo un sentimiento, no una verdad absoluta. Practicar el autocontrol, observar los pensamientos y avanzar paso a paso ayuda a no quedarnos bloqueadas o bloqueados.
Habrá personas o situaciones que intenten cuestionar nuestro camino. Mantener la integridad, la gratitud y el poder personal es una forma de protegernos. Avanzar con coherencia, presencia y respeto hacia quienes somos nos acerca a la libertad que buscamos.
La motivación vuelve cuando dejamos de exigirnos
Recuperar la motivación no es obligarnos a estar bien, sino darnos permiso para estar como estamos y empezar desde ahí. Poco a poco. Sin compararnos. Sin prisas.
Habrá días más luminosos y otros más densos, y todos cuentan. La motivación no siempre se siente como euforia; a veces es simplemente la decisión de seguir, incluso con dudas.
Cuando nos escuchamos, algo empieza a ordenarse por dentro. Y desde ahí, las ganas —aunque tímidas— siempre acaban encontrando el camino de vuelta.
Asimismo, os recordamos que podéis pasar por nuestro diario colectivo para contarnos vuestra experiencia con el mar o con aquello que hoy os esté atravesando, si os apetece compartirla. A continuación os dejamos un ebook para que puedas descargarlo y hacer unos ejercicios prácticos.
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Post de Patricia López